¡¡¡DESCANSÁ EN PAZ, ORREGUITO QUERIDO!!!

Los que hayan surcado el Club Atlético Sarmiento desde mediado de los 90s hasta la primera década del nuevo milenio, saben quién es Aroldo Daniel Orrego, o solamente el Sapo (o sapito) Orrego u Orreguto, o como le decíamos la mayoría, Don Orrego.

¡¡¡DESCANSÁ EN PAZ, ORREGUITO QUERIDO!!!

Los que hayan surcado el Club Atlético Sarmiento desde mediado de los 90s hasta la primera década del nuevo milenio, saben quién es Aroldo Daniel Orrego, o solamente el Sapo (o sapito) Orrego u Orreguto, o como le decíamos la mayoría, Don Orrego.

Pasando el carnaval de 2016, la noticia caló hondo en el seno del Sarmiento, el querido Don Orrego, después de luchar contra una cruel enfermedad, pero bien rodeado de sus afectos, se fue a descansar a otros lados, y la tristeza, generacional por cierto, golpeó a la familia Aurirroja.

Aroldo Daniel Orrego nació el 7 de Mayo de 1951, y tras pasar la barrera de los 40, se acercó al Club Atlético Sarmiento, donde, iniciados lo duros 90s, acompañó los destino deportivo y el crecimiento como persona de sus tres hijos (Adrián, Patricio y Lucas).

De movida comenzó a colaborar con la vieja Comisión de Padres de la Escuelita de fútbol “Dr. Arturo Lestani”, dejando de lado innumerables horas de su descanso para tratar de que a los chicos (jugadores) no les falte nada o les falte menos…

El fin de semana era su alegría. Aunque no haya programación de partidos, sábado y domingo él estaba entre los viejos pasillos de la vieja cancha de tablones, y los gloriosos viejos vestuarios del estadio de la calle Perón (antes, calle Tucumán). Cualquer excusa era válida para estar en ese lugar…SU LUGAR.

Así fue pasando por todas las categorías de fútbol del club haciéndose querer por chicos y grandes. Polleadas, locreadas, Rifas, lo que fuere necesario para solventar viajes, comprar indumentaria o pelotas, lo tenían como principal laburante.

Ya con sus hijos crecidos, algunos tuvieron algunos minutos en Primera continuó colaborando con los planteles “mayores”. Así fue que tuvo pasos como planillero, Masajista, delegado, Ayudante de Campo, y por supuesto, asador del grupo que fuere. La premisa era: desde la humildad, “hacer lo imposible para que los jugadores se sintieran grandes. Todo sin pedir nada a cambio, todo por ayudar, de corazón, o para sintetizar, POR AMOR.

Con el tiempo, se alejó del Club en cuanto a responsabilidades, y con los cambios generacionales en el medio, aunque su Decano amado siempre estuvo firme en su corazón Aurirrojo. Por eso no sorprendió que entre sus últimas voluntades, antes de dejarnos físicamente el pasado 8 de febrero, pidió que sus cenizas descanses en uno de los lugares donde más feliz se sintió, donde fue feliz amando puramente tal cual lo hiciera a sus seres queridos, nada menos que en la cancha de su amado CLUB ATLÉTICO SARMIENTO.

¡¡¡Descansá en Paz, Orreguito querido!!!

PD: Daniel Orrego falleció el pasado 8 de Febrero. En un breve acto, este domingo 14 de Febrero, a las 18 Horas, sus cenizas serán esparcidas en el Estadio Centenario

Dpto. Prensa Club A. Sarmiento
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