TNA - Los Pibes: una experiencia inspiradora.

Esta es una nota de básquet y más. Más, porque lo hecho por los protagonistas –los que se vio dentro de la cancha, y los otros, los que también fueron parte desde otro lugar-, trasciende largamente al básquet y al deporte mismo.

TNA – Los Pibes: una experiencia inspiradora.

Esta es una nota de básquet y más. Más, porque lo hecho por los protagonistas –los que se vio dentro de la cancha, y los otros, los que también fueron parte desde otro lugar-, trasciende largamente al básquet y al deporte mismo.

La historia de los pibes habla de básquet, si. Pero también habla de otras muchas cosas. Por ejemplo de lo que es capaz el ser humano cuando se cree en él. Porque muchas veces, además de uno creer en uno mismo, también necesita que otros crean en él. Y que lo dejen hacer. Sarmiento llego a éste punto, quizás sin quererlo, por decantación, tras la traumática experiencia de las estrellas que terminaron estrellándose, pero llego. Y así, en el 2014/15, un grupo de amantes de éste hermoso deporte se encontró con la posibilidad de que los dejaran hacer, a voluntad. Y así nacieron Los pibes.

Vale mencionarlo una vez más, que el equipo que fue revelación en la temporada del TNA que aun no terminó, se gestó como un equipo de Torneo Federal de Basquetbol (TFB), es decir una categoría un piso más abajo. Y aun para ésa categoría, nombres como los de Insaurralde, Peruchena, Aranda, Mateo, eran poco conocidos. Sí se sabía de Serantes, Negrotto, Luna, pero hasta ahí llegaba el “potencial” del Decano.

Y si para ésa categoría ya era poco menos que “poco” lo que se conocía de éste plantel, que decir entonces cuando el Decano aceptó el desafío de jugar –con los mismos nombres- el TNA.

En la previa, como máximo se le daba uno-dos triunfos en la Fase Regular y la valentía de “poner la cara”. Y así empezó el torneo, la segunda categoría de un básquet que sigue siendo, más allá de los últimos resultados, uno de los 5 mejores del mundo.

Y en ése contexto, Sarmiento (Los pibes) se fue (ron) haciendo un lugar.

Quizás hasta tempranamente, si se considera que ya en la segunda fecha gano su primer partido (de local, a la UNCAus). Pero la cosa no termino allí y Los pibes –apodo acuñado en Súper Basquet- fueron construyendo partido a partido, una identidad que se traslado al público. Conocedor o neófito  (en el viaje hacia a Villa Angela, el ultimo de la temporada, no fueron pocos los que admitieron que “soy de Sarmiento” o “soy del futbol, pero con éste equipo me enganché con el básquet”).

 

Y así se llego incluso al interrogante lógico de “¿esta (la de Los pibes) es la realidad y están inflados algunos jugadores-equipos? ¿o son (Los pibes) la excepción que confirma la regla?” Ni lo uno ni lo otro. Lo que pasó es que desde los cimientos mismos –la elección de los jugadores “jóvenes, con hambre, atléticos, polifuncionales” al decir de quienes los eligieron- hasta la concreción de la obra en sí –léase planificación y ejecución de los partidos-, hubo un compromiso pocas veces visto y que trajo los resultados que todos vimos (y disfrutamos).

“Nos comprometimos a dar lo mejor de nosotros” le comentó Marco Diez a Súper Basquet en una nota. Y lo cumplieron al ciento por ciento. Logrando que ésa comunión interna se fuera trasladando a la gente; tanto que partido a partido fue creciendo el número de asistentes al “Alejo Gronda”. Con todo lo que ello implica si se considera el habitual escepticismo del público resistenciano.

Eso lograron Los pibes: trascender la cancha y convertirse en un ejemplo a seguir. Pero acá, el concepto Los pibes, incluye –nuevamente- no solo a los que se calzaron la aurirroja, sino a todos los que tuvieron que ver con el proyecto. Desde Ruberto al utilero, pasando por Castro, Balbis, Coronel, Simoni, todos. Estos, con el objetivo de “limpiar” la imagen del club tras la desastrosa temporada 2013/2014 (N. de R.: donde lo que se vio fue el descenso pero que tuvo mucho más que ello, incluyendo un cono de sombras acerca de la credibilidad del club ante agentes y jugadores), gestaron el concepto que luego se transformó en y todos conocen como Los Pibes.

Ojala el básquet chaqueño en especial y el argentino en general, pueda y quiera seguir gestando más Pibes, porque de esta manera se estará haciendo mucho más que básquet, por más profesional que hoy día éste sea. ¡Gracias, Pibes!

 

(*)Nota de Opinión escrita por Silvio Buittoni y publicada por www.superbasquet.com

Autor: Silvio Buittoni
Fuente: www.superbasquet.com